25 de septiembre de 2009

La lluvia en el desierto

Hay tanto que hacer, que sudar, estos días se ponen cada vez más pesados, cansados ya de consultar el reporte meteorológico optamos por ignorarlo y tratar de pasar el asfixiante mediodía lo menos acalorados posible, en el taller no hay clima artificial, ni pensar en costearlo, por el momento compartimos un galerón donde se hacinan una mesa de trabajo, un pulpo para serigrafía, cajas y cajas de papel impreso y esperando, botes de tinta de difrentes colores, bolsas de estopa, metros de lona, un radio viejo y una tele destartalada, y por ahí anda el gato que tiene un solo ojo viable y que insisto, es el gato más fe del mundo.

Y de pronto, la mañana, a levantarse, algo pesados de dormir en el calor, tratando de estirar los músculos para otro día que promete lentitud. Hay nubes, se hacinan a la derecha de las ventanas y se ven pesadas, cerradas, avanzan con prontitud, por ahi se oya el comentario -A lo mejor ahora si llueve... Me río, ya ni alborotarse, para que si estas nubes de san jose nomas se vienen a hacer mensas, pasan de largo, se desguazan en la sierra, en lo caminos solitarios, sorprende a una que otra vaca flaca y se evaporan en una densa y tibia humedad...

Y en eso estaba, rezongando por lo bajito, cuando empezaron a caer la primeras gotas, algo tímidas primero, luego unos goterones de antología que empezaron a rebotar contra el capacete del pick up viejo, alegres y descaradas lo cubrieron todo, alcancé a salir por la ropa tendida cuando vi como los cerros desaparecían a lo lejos, cubiertos de agua.
Ahora la tierra despide un delicioso olor, a fresco, henchida de agua, y todo es mas claro, la pátina de polvo que cubría los árboles se ha ido por un rato y se puede respirar el aire limpio, la lluvia es esperanza, en el desierto es alegría, significa flores al día siguiente, significa queso, leche, miel y frutas espinosas llenas de color.
Ahora que el sol está dando una tregua, voy afuera y espero que los quehaceres diarios no perturben muy rápido este estado zen que he alcanzado por el momento, olvídense de las noticias, del internet, del celular, vamos a ver llover.

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